Breve historia de las vestimentas superheroicas ( III). Años 80.
Llegámos a la década que que se desde que comencé esta serie de post que todos estabais esperando.
Si, ¡¡¡ son los 80 !!!.
Que de recuerdos: El Coche Fantástico, El Equipo A, V ( y no de Vendetta precisamente), Duran Duran, Miguel Bosé haciendo de Amante Bandido de media España mientras Miguel Rios daba las Buenas Noches, bienvenidos a la otra media...
Ronald Reagan en el poder, Naranjito en dibujos animados, la selección española eliminada...
Ahhhh, me estaría recordando tópicos de esos años en cantidad suficiente para hacer una docena de post, os lo aseguro.
Pero hablemos de lo que nos interesa: la moda.
Lo se, quizá las palabras moda y años 80 parezcan difíciles de relacionar en la misma frase, porque, desde la época del charlestón, pocos años han sido tan infames estéticamente como estos que ahora repasamos.

El esplendor de las americanas con zapatillas blancas y vaqueros como no va más del estilo y el glamour (para ellos) o de el complemento más aberrante que jamás han lucido las mujeres: esos pantalones que se sujetaban por debajo de los pies con una especie de tirilla y que yo no recuerdo haber visto mujer alguna a la que le sentasen bien.
Pero hubo más, mucho más.
¿Quien de vosotros no tuvo en su fondo de armario ( a vosotros os hablo, treintañeros todos ) una camisa de amebas de las que dicen que iniciaron graves casos de daltonismo?.
¿O unos pantalones vaqueros lavados a la piedra que lucían tan monos con un jersey a rombos?.
¿ Y el boom del chandal con zapatos castellanos ( o de tacón) para ir al super o las verbenas veraniegas ( fresquito, arreglao y cómodo, todo en uno) ?.
Nuestros super amigos tambien modificaron sus trajes en función de lo que se llevaba en la calle, y yo me atrevería a decir que en mucha mayor medida que en todo lo existente hasta el momento.
Es decir, pese a ser, lógicamente, fantásticas, las ropas de los héroes tampoco se diferenciaban tanto de las que uno se podía encontrar en Galerías Preciados en época de rebajas.
Recordad esta palabra a partir de ahora y cuando veais un comic de aquella época: CHAQUETAS CRUZADAS.
Si, chaquetas cruzadas, que se dice pronto la cosa.
No fueron pocos los héroes y heroinas que cambiaron su lycra por un buen par de hileras de botones, sobre todo personajes de nuevo cuño.
Ahí tenemos a Coloso, que habíendose adaptado pronto al mercado capitalista, se vió esclavo del pret a porter, y empezó su idilio con Kitty Pryde con bastante menos colorín que hasta entonces y un poco más puesto al día.
Esta es otra característica de la década: los trajes dejan de ser tan estrambóticos en cuanto a formas y coloridos que en los 70 y adoptan un mayor aire de funcionalidad, que no de buen gusto, por ser como digo un reflejo de las ropas comunes.

Y ya que hablé de los pantalones de chica con tirilla en el tobillo, basta con mirar la imagen de Tabitha Smith, adolescente ochentera pura, para que todos sepais a que me refería.
¡¡ Qué cómodo debía de ser lanzar tus bombas de tiempo vestida como un verdadero adefesio en unos grandes almacenes (mientras la protagonista se escapaba con grandes bolsas de ropa robada... para seguir pareciendo un adefesio).
O conocer al ser más poderoso de todos los tiempos, El (obviamente) Todopoderoso, en las Secret Wars con tu americana arremangada hasta los codos, otro punto distintivo de la moda ochentera.
Pero... ¿he dicho Todopoderoso?.
¡¡¡ Si !!!. Aquí está por fin la primera macrosaga de todos los tiempos, para la cual se crea un protagonista a la medida del acontecimiento.
Un ser cósmico, de energia pura, y que a través de una grieta de su realidad contempla la nuestra y se decide a investigar por su propia cuenta.

Y como en la galaxia del Todopoderoso también se debía de estilar el dicho de "allí donde fueres, haz lo que vieres", dicho y hecho: chaqueta cruzada, pantalón de chandal y zapatillas. Y hala, a conquistar el mundo.
Tras este ejemplo os propongo una reflexión: ¿todavía creeis que, si un ser de sabiduría infinita, como este del que hablamos,decide vestirse como la gente de la calle ( es innegable su parecido con Maikel Nai )la ropa del momento era hortera?.
Ahhhh, ¿ ya os habeis convencido, verdad?.
Pero hablemos de villanos, que tambien les gusta presumir, como no.
Magneto cambia en ese tiempo de actitud, dando un giro radical a su vida, y pasando de la villanía absoluta a un plano mucho más ambiguo y complejo.

Y claro, eso hay que plasmarlo en su aspecto, pues es dificil convencer a un tribunal internacional de lo justificado de tus actos mientras piensas: "joder, esta gente me está mirando los gayumbos".
Colores más suaves, sin yelmo, y una capa menos escandalosa de la que ya podía aprender Ramón García para atormentarnos en las noches de fin de año.
Todo dentro de la misma línea característica de la época: unos rasgos de vestimenta menos aparatosos y más difuminados, sin tanto gadgget como era propio hasta el momento.
Las heroinas tambien muestran ya en mayor medida sus atributos, pasándose del uniforme tipo bañador que ya cité en el anterior post, a combinaciones de top y tanga, que con un par de buenas botas no estaban nada mal, como Carol Danvers en su transformación en Binaria.


Otra que pasó de la noche al dia en todos los sentidos fué la mutante suereña favorita de todos los aficionados: Pícara.
De un traje (con chaqueta cruzada ) digno del sastre del mismísimo Goebbels, pasa a un modelo, y dentro de la limitación que a enseñar carnaza le ponen sus poderes, mucho más sugerente, con los cinturoncitos y el peinado muy adecuados también para la década.
Mencionar otras dos chicas, también mutantes, que se adecuaron a la situación: Dazzler y Mariposa Mental.
Alison Blaire, que aparecía por primera vez tanto en el escenario como dando leches con una estética setentera pura, se cambia por una ceñida combinación de moléculas inestables mucho más....ceñida, y con eso ya es suficiente.
Lo de Mariposa Mental ya es otra cosa y merece cita aparte.
Elizabeth braddock, y como Valaingaur nos recordaba en un comentario del primer post de vestimentas, que trataba sobre los 60, es la heroina que en aquellos años y haciendo honor literalmente a la denominación del género super heroico como "pijamero", entró a formar parte de La Patrulla-X tal cual salía de la cama, skyjama incluido.
Ahí está si no Alan Davis para recordárnoslo.

Y no voy a cerrar este pos sin el cámbio de traje más recordado de la historia de los comics Marvel que, ¡como no!, también se produjo en los ochenta.
No es otro que el que sufrió el mismísimo Spiderman en las páginas de Secret Wars.
Quizá la cosa, en cuanto a estilo, no sea tan radical como en Pícara, por citar alguno, pero al ser un personaje que llevaba tantos años sin una sola modificación notable en su pinta, la cosa fué mucho más impactante.
Nunca, y lo digo desde aquí, el cambiar el color de tus medias y tu sudadera ha tenido tan grandes repercusiones. Ni para el mismísimo Axel Rose.
Si los ochenta fueron grandes, lo sé.
