Estaba distrayendo la
ociosidad de este domingo por la mañana colocando un poco las
estanterias de mi habitación, cuando di con unos cuantos tebeos que tenía apartados, en concreto un par de
What If y dos números de
Alpha Flight,el 22 y el 24, los dos únicos que he tenido de esta colección.
Como sabreis, son esos dos números en los cuales se narra el
crossover por tierras Asgardianas con
La Patrulla-X, un clásico entre los clásicos.
Ojeándolos por alto, aparte de la trama , se me vino a la cabeza como había conseguido ese par de tebeos.
Y, pensando pensando, me he dado cuenta de que quizá esos dos comics, junto con el
nº 25 Forum del Vol I de La Patrulla-X sean los primeros que conseguí por mis propios medios.
Y eso es lo que quería contaros.

En mi
pueblo, mil veces lo he repetido ya, no existían
librerias o kioskos donde comprar tebeos, más allá del estanco, donde se vendían algunos
vetustos ejemplares de
Mortadelo, pero de esos yo ya tenía bastantes en casa.
Por lo tanto, a la edad de 8 o 10 años, cuando habia que
"bajar" a Oviedo, siempre por algún motivo especial y concreto, para mi era todo un acontecimiento.
Entre la enorme cantidad de cosas que se veían en aquellos viajes, una de mis preferidas era quedarme mirando los
espectacularmente bien surtidos escaparates de los quioscos.
De sobra sabía que no iba a comprarme nada, mis recursos económicos eran
nulos, pues en mi casa nunca se estiló eso de la
"paga" semanal ni zarandajas por el estilo, ni falta que hacía, que en un
pueblo uno sale de casa y ya tiene todo lo necesario para ser
feliz sin gastarse un duro, pero la fascinación estaba en ver la de cosas bonitas que aparecían en los expositores.
Una parada obligada en las visitas a la gran ciudad era el
mercado de El Fontán, acompañado de mi
padre, madre o abuela y si acaso de mi
hermano, pero era raro que bajásemos los dos a la vez.
El Fontán es el mercado diario de Oviedo, situado en el
casco antiguo de la ciudad, en las inmediaciones de la catedral.
En las callejuelas de esa zona, se situan diariamente los puestos de
venta callejera, como en cualquier ciudad, en los que podemos encontrar desde unos
alicates hasta la mas
fina lenceria, un ramo de flores o un par de
madreñas. Los domingos, y en la misma zona, se celebra un
rastro, centrado mas bien en antiguedades y cosas por el estilo, entre las que también se incluyen libros, discos, etc.
Y, entre todos los puestos de El Fontán, esperaba con ansiedad el momento en que mi padre y yo nos dirigíamos al de una señora,
Estrella, que se dedicaba al
cambio de libros, tebeos y revistas
NOTA: a mis tiernos
8 años yo no me refería a los comics como tebeos, la palabra usada era
"cuentos", de hecho todavía a día de hoy la utilizo "en la intimidad".

El puesto de
Estrella estaba formado por una serie de cajas a modo de
mostrador, en las cuales exponía su mercancía.Esta consistía en las mas diversas variantes de literatura impresa: desde números atrasados del
Hola o el
Lecturas, hasta libros, novelas, etc.
Mi
padre, impenitente lector de novelas de
Marcial Lafuente Estefanía, llevaba una enorme bolsa de dichas novelitas para cambiar cada vez que pasábamos por Oviedo.
Creo recordar que el precio del cambio por aquel entonces era de
5 pesetas, con lo que con 40 duros llevaba material para por lo menos dos o tres meses.
Cuando ya llebaba una buena temporada haciendo cambios, mi padre tuvo que empezar a
"marcar", normalmente firmando una de las contraportadas, dichas novelitas, para no volver a pillarlas. Lo que siempre me
asombró es que sea capaz de recordar si la ha leido o no, porque... recordar semejantes argumentos e historias y distinguirlas, cuando a mi todas me parecen iguales, ya tiene narices, ya.
Bueno, al tema.
Yo, por mi parte, acudía ansioso con unos cuantos
tebeos, porque allí, amigos mios, había tebeos de otro tipo que no eran los
Mortadelos y los Zipi Zapes.
Y es que estos ya los tenía mas leidos que las etiquetas del champú del baño (si, se que vosotros tambien las leeis).
Tebeos
RARISIMOS, algunos, incluso, en blanco y negro, pero otros, de colorines, con protagonistas que lanzaban rayos por las manos, volaban etc etc y que parecían ser
los mismos que los de aquellos tomos tan sosos, como novelotas grandes, que tenía mi padre y que no es que me hiciesen mucha gracia, pero que al menos se entretenía uno coloreándolos con las
plastidecor.
Así fué como llegaron a mis manos los
Alpha Flight 22 y 24 y el Patrulla-X 25.Y el cacao que me monté yo con aqullos tres cuentos fue de órdago.
Vamos a ver.
En los
Alpha aparecía, debajo y en pequeñito, el título
"La Patrulla-X" y , encima, los protagonistas de esta colección también estaban en el interior.
"Bueno, es que será la
misma colección, ¿si no porqué lo van a poner?", me decía yo, en la santa inocencia del desconocedor de algo tan complejo como un
crossover.
Vamos, que me leía el 22 y el 24 de los
Alpha y, bendita inocencia, pasaba al
25 de Patrulla-X para ver como seguía la cosa y.... ¿¿ pero que
coño era eso??.
La historia no tenía nada que ver, ni por el forro se continuaba.
En el número 25 de P-X
Lobezno decía que se iba a casar con una japonesa, y me dejaba sin saber que había pasado con aquel planeta tan bonito que se llamaba
Asgard y en el que, por lo visto, vivía La Patrulla.
¡¡¡Coño, que
lio mas gordo, tú !!!.
En serio, esto casi me produjo un
cortocircuito mental. Yo tenía que saber que pasaba allí, mis referencias estaban de lo más confuso, entre los tomitos de
Vértice, con los primeros números de
X-Men, el tomo de La Patrulla de editorial
Surco, con la saga de
Fenix Oscura y aquellos otros tres tebeos.
Esa fué una de las decisiones que me llevó a comprar aquel
número 49 de La Patrulla, con el cual se inició ya de forma oficial mi coleccionismo mutante.

Mucho tiempo seguí acudiendo al puesto de
Estrella, esperando encontrar más tebeos de aquel tipo, pero los resultados eran más bien escasos.
Si acaso creo que guardo un número de
Los Cuatro Fantásticos y poca cosa más de aquella época.
El precio del cambio de un cuento era de
cuatro duros, creo, la verdad que no lo recuerdo bien, de ahí el
título de este post.
Y, cuando conseguía renovar mis tebeos de esta forma, mi visita a Oviedo se daba por satisfactoria, esperando ansiosamente la próxima vez en que podía pasarme por allí.
Cuando ya estuve un poco enterado en como iba el tema de las colecciones y demás, obviamente la cosa dejó de tener interés para mi,porque allí apenas podía encontrar nada
"de lo mio", siendo mi
padre el que seguía acudiendo con regularidad para el cámbio de novelas, cosa que hizo hasta que la señora se retiró y el puesto dejó de existir, hace ya unos cuantos años.
Actualmente el tema de cambio de
novelas y comics está bastante en decadencia, sobre todo el de los segundos, y a uno le entra como un poco de cosilla, por aquello de la
nostalgia y tal.
¡¡La de cosas
raras que tienen pasado por mis manos !!
Desde un número de
Metal Hurlant hasta
Las Aventuras de Lily. Y encima tirados de precio, que para eso yo dejaba allí los que no me gustaban tanto.
¡¡Ahhhh, eso si que era
comercio justo y lo demas son pamplinas!!.