Kiosko Vs. Librería especializada.
La mayor parte de mi colección de comics, hasta ahora, había sido echa a base del peregrinaje y rastreo de todos los kioskos que se me ponían a mano.
Hace años, unos diez, las librerías especializadas en comic, aunque empezaban a aparecer, no dejaban, pese a todo, de ser un raro especimen de establecimiento donde uno pudiese comprar sus tebeos mensualmente.
La mayoría, me imagino, y sobre todo los que vivimos en ciudades pequeñas, nos pasabamos el tiempo saltando de un sitio a otro, y tratando de encontrar, entre montañas de revistas de cotilleo y fascículos coleccionables nuestra ración de aventuras.

Cuando dabas con uno que trataba a los tebeos de una forma más o menos digna, osea, estantería propia, regularidad y abundancia en el suministro, etc, pasaba a ser un enclave privilegiado y estratégico, una especie de reserva entre la miasma de tutifruttis y suministradores de periódicos.
Reconozcámoslo: no eran demasiados los que tenían esa deferencia hacia nosotros, que eramos frikis sin saberlo, de ahí el cariño que les cogíamos.
No se me olvidará nunca el kiosko de la primera planta del Hipercor de Oviedo o, en Gijón, uno situado en las cercanías de la Plaza Europa.
En este último, un señor manco, que suplia su mano por un par de garfios (es en serio, os lo juro), me pasaba presto los comics que yo le señalaba desde afuera a través de golpecitos en el cristal.
Mi primera librería especializada fue la Haxtur, hoy desaparecida y vacía, y recuerdo que su descubrimiento fué como encontrar el paraiso.
TODO eran comics.
Regularidad y suministro garantizados, así como la posibilidad de pedir por adelantado o de asegurarse aquellas cosas (pocas) que se vendían solo en estas tiendas.
Ya empezaban a tener también algunas figuritas, cromos, etc.
Y veías que entraba más gente como tu, que sabía a lo que hiba, cosa que jamás me había pasado en un kiosko o librería "convencional", pues nunca, jamás, y mira que fueron años, conincidí con nadie a la vez revolviendo entre los tebeos.
Ahora veo que en la mayoría de los kioskos, los comics no tienen tanta presencia como tenian antes.
Si bien estos tenían sus carencias, seguramente debido a la no especialización en el comic y su amplio surtitido de cosas tan dispares, si que hay que reconocer que más o menos todos tenían algun tipo de material.
Hoy dia no es así, y la norma casi es precisamente lo contrario, osea, la mayoría no tienen comics, o tienen muy pocos, bastante menos que hace años.
Será que se venden menos o que, al abundar ya más las librerias especializadas, les han comido el mercado, vaya usted a saber.
O igual es cosa de esa crisis catastrófica que yo no viví en directo y de la que todo el mundo habla tanto y que parece nunca terminar.
Inciso: de aquella también había crisis y mira, aquí estamos, a las puertas de Expocomic con no se cuantos miles de visitas en cada edición...

En favor de la librería especializada tengo que decir cosas que son obviedades: suministro regular y garantizado, profesionalidad, vamos, lo que todos ya sabeis.
De todas formas, lo mismo que decía hace tres o cuatro post que me gustaría ver más comics en los supermercados, a ver que pasa, me encantaría volver a verlos resurguir por los estantes del sitio donde te compras tu paquete de tabaco o una bolsa de patatas fritas.
No se, serán cosas de la nostalgia, que se hace uno mayorcete, pero los de mi quinta vamos a extrañar siempre el kiosko y las tragicomedias que viviamos cuando, de repente, dejaban de traer un par de meses, por oscuros designios del destino y las distribuidoras, un par de colecciones o tres, siempre en su momento más álgido, por supuesto.
Te echamos de menos, kiosko.
